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Cómo saber si te gustará el Análisis de Datos

Te han ofrecido un mejor empleo, te han dado un reconocimiento o has ganado un premio gracias a tu esfuerzo. Todo el mundo te da la enhorabuena, pero tú sientes que en realidad no te lo merecías y todo ha sido un golpe de suerte. ¿Te suena? Si es así, tenemos que hablar de lo que es el síndrome de la impostora, porque es muy probable que te esté acechando.

Te contamos todo lo que necesitas para salir de dudas, además de algunos consejos para que puedas darle una estocada y te permitas saborear tus propios éxitos.

Síndrome de la impostora

Qué es el síndrome de la impostora

El síndrome de la impostora es un trastorno psicológico que te impide darte el crédito por tus logros, sino que terminas por asociarlos a la suerte o las circunstancias. También se le llama síndrome del fraude y es vivir en un permanente «no me lo merezco, no fue gran cosa» e incluso creer que tarde o temprano alguien descubrirá tu gran mentira. En pocas palabras, es sentirte una impostora disfrutando de logros que no son tuyos, cuando la verdad es que sí lo son.

Las señales más evidentes de que tienes el síndrome de la impostora

Muchas veces, nos cuesta notar o no consideramos que tengamos el síndrome de la impostora. Y claro, se trata precisamente de no darnos crédito por nada, así que lo normal es pensar que nuestro fraude sí que es real. Una pescadilla que se muerde la cola, y de las que no nos hacen ningún bien, todo hay que decirlo. Sin embargo, hay algunos síntomas que delatan el síndrome y conocerlos puede ayudarte a descubrir si lo padeces. Te contamos los más comunes.

Perfección o nada

Lo de «hice lo mejor que pude» no va contigo. Lo tuyo es apuntar a lo más alto, a lo excelente, y cuando obtienes un resultado ligeramente inferior a esa excelencia —que por cierto, nunca se alcanza—, te frustras. Vamos, que vas a por el maratón, y hasta una carrera de 21 kilómetros con el mejor tiempo es poca cosa para ti. La famosa mentalidad del todo o nada.

Comparaciones odiosas

El síndrome de la impostora también va asociado con ver las victorias de las demás como mucho más válidas que las propias, además de hacer comparaciones todo el tiempo. El simple hecho de saber que alguien ha conseguido algo antes que tú, o a destacado más, te causa decepción y te hace enfadarte contigo misma. Lo peor de todo es que esto aplica incluso fuera del entorno laboral, y sucede a veces con más de una persona. Pues sí, vives en una constante carrera secreta en la que todo el mundo parece llegar a la meta menos tú. Ya no es que sea frustrante, es que además es agotador.

Cuestión de suerte

Puede que hayas dado en el clavo con tu última propuesta en el trabajo y hayas llevado a tu compañía a ganar un pastón, pero en tu mente todo ha sido cuestión de suerte. Siempre crees que tus logros se deben a estar en el lugar y momento correctos, pero tu esfuerzo, tus conocimientos y tu trabajo nunca tienen nada que ver.

Nunca sabes lo suficiente

Un máster los sábados y domingos, un curso de verano, una masterclass a la semana. Otra señal de que tienes el síndrome de la impostora es querer formarte continuamente y de forma casi compulsiva, por la sensación de que en realidad no sabes tanto de lo tuyo como la gente piensa. Por eso, quieres llenarte de diplomas y certificados para evitar que las demás personas se cuestionen tus capacidades —aunque la única que lo haga seas tú—.


Cómo vencer el síndrome de la impostora

No es fácil hacerle frente a un síndrome que a veces ni siquiera admitimos tener. Porque sí, por desgracia, es común menospreciar nuestros logros y encima lo vemos como algo de lo más normal. Pero, si las señales de alerta que te contamos arriba encienden tus alarmas, no te preocupes, porque hay formas de vencerlo. 

Celebra los pequeños logros

En lugar de ver solo el final de la meta, céntrate en el escalón que tienes delante y celebra cuando lo subas. No habrás logrado tu objetivo, pero estás cada vez más cerca, y acortar la distancia es algo que tiene mérito. Créetelo.

Mira lo que has recorrido

A veces, pasamos tanto tiempo en piloto automático que da la sensación de que no avanzamos lo suficiente y nos sentimos atascadas. Para evitarlo, echa la vista atrás y piensa en cómo estabas hace seis meses, un año o dos. Verás que tu evolución ha sido real y te darás cuenta de lo mucho que has avanzado.

Enfócate en lo tuyo

No importa que esto suene a cliché, pero no ganas nada con mirar lo que han hecho las demás y lamentarte por no lograr lo mismo. Cada quien va a su ritmo y tus tiempos no tienen que ser iguales a los de nadie más. Por eso, evita prestarle atención a lo que están haciendo otras personas (salvo que sea para inspirarte) y concentra tus energías en lo que estás haciendo tú. Cuando dejas de compararte empiezas a valorarte, y no sabes lo bien que sienta.

Es normal que cueste asimilar lo que es el síndrome de la impostora, porque se trata de sensaciones y emociones con las que convivimos a diario, hasta el punto de considerarlas como algo nuestro. Pero, te garantizamos que no es así. Lo habitual —y lo sano— es celebrar tus logros y enorgullecerte por ellos y eso pasa por mirar un poco hacia dentro y darte cuenta de que has hecho cosas valiosas, aunque aún te queden muchas metas por cumplir.

Qué es el síndrome de la impostora

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