Falsos mitos sobre programadores/as (que desmontamos en Adalab)

A pesar de ser una de las profesiones con mayor demanda en la actualidad, la imagen colectiva que tenemos de aquellas personas que se dedican a la programación web sigue estando muy distorsionada y alejada de la realidad.

En Adalab creemos que estas preconcepciones desmotivan a muchas personas que si conociesen la realidad de la profesión, no dudarían tanto a la hora de optar por formarse en esta profesión. Y en concreto, creemos que estos falsos mitos perjudican especialmente a las mujeres e inciden en la brecha de género del sector.

Falsos mitos sobre la programación

En este post vamos a repasar (y a desmontar) algunos de los mitos más comunes sobre las personas que se dedican a la programación, con el objetivo de dar otra imagen, más realista, de una profesión creativa, con futuro y con mucho potencial de crecimiento. ¡Empezamos!

“Si no eres brillante, ni lo intentes”

Programar no es una habilidad que surja de forma espontánea: hay que formarse y practicar mucho para lograr cierta fluidez, y aun así deberemos seguir aprendiendo y retándonos a diario si queremos mantenernos al corriente de las tendencias y resolver los problemas del día a día de nuestra profesión.

Aunque es cierto que como en todas las profesiones hay personas que puedan tener mayores aptitudes de entrada para la programación, la actitud es lo que realmente marca la diferencia para ser un buen o una buena programadora. No es necesario ser una genia para conseguir ser una buena profesional de la programación, lo que hace falta es dedicarle todo el tiempo que necesites para aprender, manejar bien la frustración cuando las cosas no salen y no tirar la toalla.

“Los desarrolladores llevan vidas solitarias”

En nuestro imaginario colectivo, trabajar en tecnología es sinónimo de llevar una vida solitaria y apartada de la sociedad. Afortunadamente, esta idea dista mucho de la realidad: los/as programadores/as no solo trabajan en equipo en su día a día, y la creación de productos digitales no sería posible sin el aporte de todo el equipo (front, back, UX/UI, Devops…), sino que forman una comunidad cercana, fuerte y muy participativa, en la que las relaciones de apoyo y aprendizaje mutuo son la norma. Si el sector avanza tan rápido es gracias a la mentalidad colaborativa y de mejora continua de sus profesionales.

“La tecnología no es para mujeres”

Desde su nacimiento, hombres y mujeres son tratados de forma distinta y esto se hace visible desde el inicio, rosa para ellas y azul para ellos. Durante la crianza, se continúan trasladando estereotipos de género como la elección de juguetes, relacionados con los cuidados y la belleza para ellas, y la lógica y la construcción para ellos. Incluso se esperan y toleran comportamientos diferentes, más delicadas, estéticas, y tranquilas ellas, y más manitas, inventores y movidos ellos. Estos estereotipos también se trasladan a los personajes famosos, en los que a ellas se les venera por su belleza y a ellos por sus destrezas, ya sean futbolistas, cantantes o gurús de la tecnología. Cuando llega el momento de decidir qué carrera o profesión es la más adecuada se tiene en cuenta todo lo anterior, y también a qué se dedican las personas cercanas y aquellas que se consideran exitosas. Para las mujeres descartar la tecnología como una opción parece obvio, no se ha fomentado ni se ha esperado que sean buenas para ello, ni se conocen mujeres referentes en las que inspirarse. Pero las mujeres llevamos siglos desmontando estos estereotipos, y el de que la tecnología no es para mujeres es un más al que le quedan los días contados.

“Para trabajar en programación hay que ser un friki”

Las etiquetas pesan, y mucho. La idea de que trabajar en una determinada profesión pueda conllevar una etiqueta así puede echar para atrás a más de uno (¡y a más de una!). Es necesario reflexionar qué hay detrás de esto: ¿por qué disfrutar con tu trabajo te convierte en un friki? ¿Llamamos frikis a las personas apasionadas por su profesión cuando pertenecen a otras áreas? En programación como en cualquier profesión hay personas de todo tipo, más o menos apasionadas por su trabajo, las que trasladan esta pasión a su vida personal y las que no. Y cada vez, debido a las buenas oportunidades de empleo que ofrece el sector, atrae a profesionales más diversos que aportan puntos de vista y experiencias diferentes. ¡Que se lo digan a nuestras adalabers!.

“Programar es aburrido”

¡En absoluto! Programar es una tarea creativa, tal vez no en el sentido convencional que se suele aplicar a todo lo artístico, pero sí en cuanto a que las soluciones a cada necesidad o problema son múltiples y dependen del ingenio del equipo de programación para encontrar la mejor alternativa posible. Cada proyecto requiere de un enfoque mental diferente por lo que la rutina profesional se ve muy reducida. Pero hay más: cuando una persona programa, lo que trata es de encontrar una respuesta que resuelva un problema real a través del uso de su imaginación y probando distintas opciones hasta dar con la definitiva. ¡Este tipo de pensamiento entretiene (¡y mucho!) al cerebro! ¡Se te pasarán las horas volando!

¿Qué otros mitos sobre la programación o los programadores has escuchado? Las más de 600 adalabers que ya son programadoras los están desmontando todos, ¿te atreves tú también?

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