👩‍⚕️ Nuestra adaptación a la crisis sanitaria

¿Cómo es una Adalaber? Desvelamos el perfil de nuestras alumnas.

Inauguramos este artículo escribiendo sobre lo que primero llama la atención de una alumna de Adalab, y esto es su actitud.

Responsabilidad, adaptabilidad, ganas de mejorar y mucha motivación para reinventarse como programadoras.  Estas características se potencian durante el curso intensivo, pero cabe destacar que nuestras alumnas ya las suelen haber desarrollado previamente por su cuenta al venir de una situación de precariedad laboral, haciendo que no dejen pasar una buena oportunidad cuando esta se les presenta

Otro asunto importante es su conocimiento técnico de base.

Para superar las pruebas de selección de Adalab no es necesario tener conocimientos previos de programación. Y muchas os preguntáis: ¿Cómo de real es esto? ¿Qué conocimientos al respecto tenían nuestras alumnas seleccionadas? Más de la mitad de ellas, al preguntarles si tenían conocimientos previos ijeron que “Ninguno”y un 25% dijo conocer “un poco de HTML y CSS”.

¿De dónde son las adalabers?

Un 14% de nuestras alumnas tienen una nacionalidad distinta a la Española, siendo Venezuela el país de origen más frecuente. El 11% vivía fuera de la Comunidad de Madrid antes de hacer el curso, y se mudaron a Madrid para poder hacerlo. Pero esto ha cambiado desde el año 2020, puesto que hora nuestros cursos se imparten exclusivamente en formato online mediante clases en directo, ampliando por tanto la posibilidad de que mujeres residentes en toda España, puedan reconvertirse en programadoras web.

Y antes de ser adalabers, ¿a qué se dedicaban?

Hace poco escribimos un artículo para conocer el background profesional de las adalabers, así que aprovechamos para dejaros un enlace por aquí:
Las 10 profesiones/estudios más comunes entre las adalabers.

Formuladas y respondidas las cuatro preguntas más habituales que nos soléis hacer llegar a través de nuestras redes sociales, pasamos a hablar sobre nuestra forma preferida de clasificar a nuestras alumnas, y es valorando la motivación que las animó a dar el salto, a formarse para trabajar como programadoras web.

Según este criterio, podríamos agrupar a las adalabers en 4 grandes grupos:

  • Mujeres con estudios con pocas salidas profesionales que o bien están desempleadas o bien tenían empleos no relacionados con sus estudios para pagar las facturas. Hablamos de aquellas que han estudiado Comunicación Audiovisual, Química, Biología, Psicología, Magisterio, Trabajo Social…
  • Mujeres que consiguen empleos relacionados con lo que han estudiado pero su empleo está mal remunerado, es temporal, con contratos no laborales, o carece de opciones de crecimiento a largo plazo. Este es el caso de algunas de nuestras alumnas, filólogas, arquitectas, de turismo, periodistas …


Lara Rodríguez estudió Comunicación Audiovisual. Llevaba años haciendo “cualquier cosa para ganar experiencia”. Se plantó, como dice ella, después de quedarse en paro por enésima vez. “Quería un trabajo que me permitiese vivir sin depender de nadie, con el que pudiese planificar mi futuro más allá del corto plazo”. Antes de formar parte de la Promoción Fairfax, nunca se había planeado ser programadora. Ahora dice que es “una de las mejores decisiones que he tomado nunca”.

  • Mujeres que tienen un interés por la tecnología o que ven en la programación un paso natural en su desarrollo profesional. Nos referimos a diseñadoras, mujeres con estudios de sistemas informáticos, maquetadoras, programadoras de otras áreas que se quieren especializar en front-end, o mujeres que dedican su tiempo libre a actividades relacionadas con la tecnología…

Beatriz del Valle, de la Promoción Grace, estudió diseño gráfico. Para avanzar en su carrera profesional y dejar de ser estudiante, los diseñadores con los que estaba haciendo prácticas le recomendaron Adalab y decidió lanzarse. “¡Vi un poco de código y me gustó!” Poco después de finalizar el curso intensivo empezó a trabajar en BBVA IT, una de las empresas colaboradoras de Adalab.

  • Mujeres con dificultades para incorporarse o reincorporarse al mercado laboral por motivos diversos, desde la vuelta al mundo laboral tras la maternidad, a la discriminación por su identidad de género, que tuvieron que dejar los estudios o el trabajo por circunstancias familiares, o migrar a España para buscar mejores oportunidades.

Anna Branco se interesó en Adalab tras leer que buscamos personas que se identifiquen como mujer. “La tasa de paro entre personas trans es del 85%. Solamente el 15% tenemos la posibilidad de trabajar legalmente y contribuir para la seguridad social como cualquier persona. Tengo suerte de encontrarme en este último porcentaje.” Puedes leer toda su historia en la entrevista que le hicimos para nuestro blog.

En realidad, los únicos puntos que sabemos que seguro comparten todas nuestras alumnas son los requisitos para participar en el programa Sus diferentes historias son precisamente el tipo de diversidad que creemos que aporta valor a las empresas tecnológicas, para dotarlas de personas con distintos puntos de vista y experiencias, que aporten soluciones adaptadas a todo tipo de clientes.
Y tú, ¿estás preparada para cambiar tu vida? Inscríbete para ser la primera en enterarte de las próximas convocatorias y ¡conviértete en adalaber!

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